| Dtor de ElCrónica | Sergio Berrocal Jr. |
«El periodista formaba parte de Band desde 2011 y deja un legado en las redacciones del Grupo Bandeirantes. Llevaba cinco años luchando contra un cáncer . En sus más de cuarenta años de trayectoria periodística, trabajó para SBT, Record TV , Rede Manchete, oficinas de prensa o el Supremo Tribunal Federal de Brasilia»
Sede del gobierno del Distrito Federal, localizada en el centro oeste del país. Brasilia es desde años patrimonio de la humanidad. No obstante, bajo esa fachada de ciudad innovadora esta nueva metrópolis nacida de la nada y donde casi ningún turista va a pasar sus vacaciones acoge no solamente un festival de cine inexistente a los ojos del mundo, sino que desde hace algún tiempo se tornó el punto de encuentro nocturno para los virtuosos que bañan el tapiz rojo del mundo del show business.
En la década de los noventa, Brasilia era prácticamente una ciudad desconocida. Por aquel entonces, se elevaba el Centro Empresarial Brasilia, y a poca distancia se hallaban los estudios de SBT (Sistema Brasileiro de Televisão). En esa época, un periodista de Minas Gerais, conocido como Sergio Amaral, desempeñaba un papel relevante en la cadena, era uno de los líderes y un verdadero cazatalentos en el ámbito periodístico. Fue él quien lanzo de cierta forma a una reportera llamada Camila Guimarães quien poco tiempo después ficharía por Globo TV. El periodista se había desempeño en la TV Manchete a su llegada a la ciudad en 1985; Fundada y dirigida durante la mayor parte de su historia por el empresario brasileño de origen ucraniano Adolpho Bloch.
Rede Manchete como se le conoció nació de la desaparición de la cadena Rede Tupi en 1980 llevó al Gobierno de Brasil a distribuir sus ocho emisoras propias, junto con una de la antigua Rede Excelsior, entre dos grupos empresariales. Uno de estos grupos fue encabezado por el presentador Silvio Santos, quien fundó el Sistema Brasileiro de Televisão (SBT). El otro grupo estaba bajo el control de Adolpho Bloch, editor de prensa y presidente de Bloch Editores, conocido por sus revistas, entre ellas la informativa Manchete. En este proceso de concesiones, Bloch se quedó con cinco emisoras (cuatro de Rede Tupi en Río de Janeiro, Fortaleza, Belo Horizonte y Recife, además de la cadena de Rede Excelsior en São Paulo), mientras que Santos se quedó con las cuatro restantes.
Bloch dedicó dos años a la creación de una red nacional de televisión, que finalmente se inauguró en 1983. Esta red fue nombrada Rede Manchete, en honor a la revista Manchete, y contaba con un presupuesto inicial de cincuenta millones de dólares, uno de los más altos en la televisión sudamericana. Lanzada en junio de 1983 Manchete emitía por primera vez Encuentros en la tercera fase de Steven Spielberg convirtiéndose en líder de audiencia en São Paulo y Río de Janeiro, pero por poco tiempo. Pues para ello habría que esperar a que un escritor y director de cine tal como Walter Avancini se hiciera con esta última y se asociara con el guionista Walcyr Carrasco para dar vida a la novel Xica Da Silva y terminar de impulsar Rede Manchete al lugar donde debía estar. Sergio Amaral, ya sea como emigrante o no, era un periodista de la vieja escuela. Cuando lo conocí, había establecido una agencia de viajes en el Bloco B del Centro Empresarial Brasilia y, además, fue la persona que me guio en el ámbito de la comunicación en brasileña y el mundo de la política. Era una persona que llamaba la atención no solamente por su profesionalismo, pero también por su empatía, generosidad, amabilidad y ética profesional.
Lejos de la atención mediática, aquel minero solía disfrutar de sus visitas a nuestra casa en el lago del sul, ubicada en la Q27 del Conjunto 13, Casa 26, especialmente cuando organizábamos churrasco y paella. Las reuniones eran eventos del pueblo en los que se podían encontrar desde periodistas hasta estudiantes universitarios, incluyendo a algunos hijos de diplomáticos. Era una época marcada por destacados periodistas como Carlos de Lannoy y Ana Paula Padrão, entre otros. No obstante, lejos de todo eso, aquel periodista aficionado del Atlético Mineiro que solía disfrutar del partido con una cerveza y algo de picar era la persona a la que tenias que acudir cuando querías saber algo de la “clase politica” y el mundo de la comunicación social hoy llamado periodismo.
Era, sin duda, un miembro destacado de una generación de periodistas que dejaron una huella en la historia del país y en el ámbito del periodismo. Fue testigo del ocaso de la dictadura militar y del caso de Pc Farias. Quienes lo conocían sabían que, al enseñarte, si algo no le parecía correcto, solía decir: “¿Doctor y esa doña María?”. Secretario de Comunicación del Supremo Tribunal Federal durante la presidencia de Nelson Jobim en los últimos años fue director de periodismo de Band Brasilia. Lejos de haber perdido el contacto con él, solíamos wasapearnos para tener noticia desde que terminase la facultad. Al salir de Brasilia la comunicación con aquel periodista era prácticamente continua. Y cuando regrese en 2017 fue él quien vino a recogerme Juscelino Kubitschek, “Upa doctor.” exclamaba aquel día nos fuimos nada mas salir de allí a un restaurante no lejos de donde solía tener aquella agencia de viaje. Serginho quería saber de aquella revista que había montado online ya que el era un periodista analógico que se enfrentaba a un mundo digitalizado bien a su pesar. La lucha del periodista contra el puto cáncer hizo que poco a poco dejara la vida, de cierta forma la historia de Brasilia se apagó con él. Habrá que escribir otro libro, porque este sus hojas se hicieron cenizas.
